26 May Oportunidades del Envejecimiento Saludable

Artículo de Natalia de la Figuera – Cofundadora y COO de GENESIS Biomed
• El aumento de la esperanza de vida y la presión creciente sobre los sistemas sanitarios y sociales están impulsando un nuevo mercado centrado en la prevención, la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores.
• El envejecimiento saludable se consolida como una de las grandes áreas de crecimiento en salud, bienestar e innovación tecnológica.
• Centros de envejecimiento saludable, soluciones digitales/apps, wearables y telemedicina abren un amplio abanico de oportunidades para empresas, inversores, centros sanitarios y emprendedores.
La población mundial vive más años que nunca. En los países desarrollados, la esperanza de vida ha aumentado de forma sostenida durante las últimas décadas, hasta el punto de que cada nueva generación incorpora varios años adicionales de vida respecto a la anterior. En España, la esperanza de vida al nacer se situó en 83,9 años en 2023, con 81,1 años en hombres y 86,6 años en mujeres, según datos del Ministerio de Sanidad.
Este avance, que constituye uno de los mayores logros sociales y sanitarios de las últimas décadas también conlleva una presión creciente sobre los sistemas sanitarios, sociosanitarios y de cuidados de larga duración. La Comisión Europea, en su Ageing Report 2024, advierte del impacto presupuestario del envejecimiento de la población en pensiones, salud, cuidados de larga duración y otros componentes del gasto público hasta 2070. En este contexto, el envejecimiento deja de ser solo una cuestión demográfica para convertirse en uno de los grandes desafíos económicos, sanitarios y sociales de las próximas décadas. El reto no es únicamente vivir más, sino vivir mejor y con un menor impacto económico en el gasto público.
Es precisamente a partir de esta problemática donde cobra fuerza el concepto de “envejecimiento saludable”. La Organización Mundial de la Salud lo define como el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. Esta capacidad funcional incluye aspectos esenciales como la movilidad, la autonomía, la toma de decisiones, el mantenimiento de relaciones sociales y la posibilidad de seguir contribuyendo a la sociedad.
El envejecimiento saludable supone, por tanto, un cambio de paradigma: pasar de un modelo centrado principalmente en tratar la enfermedad a un modelo orientado también a prevenir y prolongar la autonomía. En esta autonomía juegan un papel importante preservar la función cognitiva y mantener la forma física. Este nuevo enfoque abre un mercado amplio y en crecimiento. El mercado global de la salud y el bienestar de las personas mayores fue estimado en 1.400 Billones de dólares en 2024 y se prevé una tasa de crecimiento anual compuesta del 8,5% para el periodo comprendido entre 2024-2033.Más allá de estas cifras, el segmento de salud y bienestar para personas mayores se ha convertido en uno de los espacios de mayor interés dentro de la denominada economía sénior.
Uno de los fenómenos más visibles en este campo del envejecimiento saludable es la aparición de centros y hubs especializados en envejecimiento saludable. Estos centros combinan medicina preventiva, diagnóstico avanzado, nutrición, actividad física, bienestar mental, sueño, rehabilitación y programas personalizados.
Las soluciones digitales/apps de promoción de la prevención y de la autonomía es otro de los grandes motores del envejecimiento saludable. En el ámbito cognitivo, las apps de evaluación, entrenamiento y rehabilitación permiten monitorizar funciones como la memoria, la atención, la velocidad de procesamiento o la planificación así como diseñar programas de entrenamiento cerebral específicos. También existe programas de realidad virtual para estimulación cognitiva. Estas herramientas no sustituyen la valoración clínica, pero pueden contribuir a una detección más temprana, un seguimiento más continuo y una mayor implicación de la persona en el cuidado de su salud cognitiva. Pero el envejecimiento saludable va más allá de la dimensión estrictamente clínica por eso también existe apps para promover hábitos saludables, programas digitales de ejercicio adaptado, soluciones de nutrición personalizada, plataformas para mejorar la calidad del sueño, herramientas de socialización para combatir la soledad no deseada, programas comunitarios orientados al envejecimiento activo, etc. Existe, por tanto, una visión holística que constituye una de las principales tendencias del sector, integrando nutrición, ejercicio físico, sueño, memoria, bienestar emocional y socialización.
Los wearables también están transformando el sector. Relojes inteligentes, sensores, dispositivos de electrocardiograma, sistemas de detección de caídas permiten seguimiento en remoto, generando información continua sobre parámetros relevantes para la salud.
La telemedicina completa este ecosistema. Su valor reside en facilitar el seguimiento de pacientes crónicos, reducir desplazamientos, mantener el contacto con profesionales sanitarios y promover intervenciones de bajo coste y alta escalabilidad. Pero la literatura científica señala que aunque las tecnologías digitales tienen potencial para modernizar la atención sanitaria y responder a las necesidades de poblaciones cada vez más envejecidas su adopción requiere resolver barreras de usabilidad y acceso en una población que valora la presencialidad del médico pese a que en las generaciones venideras la aceptación es cada vez mayor.
En este contexto, el envejecimiento saludable representa una oportunidad estratégica para el ecosistema de innovación en salud. Para las empresas, supone un mercado en expansión con necesidades todavía poco cubiertas. Para los centros sanitarios, implica avanzar hacia modelos preventivos y de continuidad asistencial. Para los inversores, abre una categoría transversal que conecta salud digital, medtech, bienestar, nutrición, inteligencia artificial, dispositivos conectados y servicios personalizados. Y para la sociedad, ofrece la posibilidad de convertir el aumento de la longevidad en una etapa de mayor autonomía, participación y calidad de vida. La longevidad no debe entenderse como una promesa de juventud indefinida, sino como una estrategia para aumentar los años vividos con buena salud, funcionalidad e independencia. En ese equilibrio entre ciencia, prevención, tecnología y accesibilidad se encuentran las principales oportunidades del envejecimiento saludable.